Categoría: neuralgia trigeminal

El dolor (crónico) en los tiempos del confinamiento.

El dolor (crónico) en los tiempos del confinamiento.

(Tiempo de lectura 7 minutos) Después de más de un mes de un confinamiento necesario, cualquiera puede leer en los periódicos o escuchar en los informativos algunos de los síntomas que están apareciendo en muchos ciudadanos, (aquellos que no están infectados directamente por el Covid-19), dolores de cabeza, mandíbula, espalda, musculares en general, y otros … Seguir leyendo El dolor (crónico) en los tiempos del confinamiento. →

El sueño de la razón: salud mental y dolor crónico.

El sueño de la razón: salud mental y dolor crónico.

"El sueño de la razón". Francisco de Goya. Museo del Prado (Agua Fuerte 1799). “Los enfermos mentales no poseen instintos diferentes, sino que expresan de manera diferente aquellos instintos que son universales entre los seres humanos”. Mecanismos de la mente, Eric Berne. Para mí es una costumbre el explicar un poco el título que doy … Seguir leyendo El sueño de la razón: salud mental y dolor crónico. →

La voz de los pacientes con dolor crónico, un entendimiento entre iguales.

La voz de los pacientes con dolor crónico, un entendimiento entre iguales.

«La voz del intelecto es apagada, pero no descansa hasta haber logrado hacerse oír, y siempre termina por conseguirlo después de ser rechazada infinitas veces» (El porvenir de una ilusión, Sigmund Freud). Recientemente tuve la oportunidad de presentar el libro El dolor sí tiene nombre en Madrid, concretamente en la sede del Colegio Oficial de … Seguir leyendo La voz de los pacientes con dolor crónico, un entendimiento entre iguales. →

Heridas abiertas.

Heridas abiertas.

“Alguien ahí afuera cree en vos” (Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida). (…) «He acariciado mis heridas, esos recuerdos que uno llama aprendizaje y a mí me duelen como el frío, este frío que uno llama supervivencia y a mí me duele como la vida» (…) Hace unos días dio … Seguir leyendo Heridas abiertas. →

Historia de un trigémino, la historia interminable.

Historia de un trigémino, la historia interminable.

«Trazos azules en un gris despiadado o brochazos grises en un azul desalmado», Todo lo Mejor, Pérez Gellida, 2019. Así veo la siguiente historia. Foto propia (Valle Esgueva, Valladolid) Esta entrada tenía que publicarla el 7 de octubre Día mundial de la concienciación de la neuralgia del trigémino (que publiqué en el Huffintong Post), si … Seguir leyendo Historia de un trigémino, la historia interminable. →

El dolor crónico en las redes sociales (II).

El dolor crónico en las redes sociales (II).

(Mientras terminaba de perfilar esta segunda parte recibía la grata noticia de haber sido nominada en los I Premios Healthcreators en la categoría de mejor página de blog, y mejor libro. Como lectores y seguidores del mismo, gracias. Más información en el menú.) Como puede apreciar el lector he variado algo el título, aunque también … Seguir leyendo El dolor crónico en las redes sociales (II). →

Las redes sociales y el dolor crónico (parte I).

Las redes sociales y el dolor crónico (parte I).

«El peor sufrimiento es el que no se puede compartir», (De vidas ajenas, Emmanuel Carrere, 2009) No cabe duda que vivimos inmersos en la época de las redes sociales (en adelante RRSS), mientras para muchos ya son una parte más de su vida cotidiana; para otros se han convertido en un simple “postureo”, una forma … Seguir leyendo Las redes sociales y el dolor crónico (parte I). →

«En el laberinto del dolor crónico: buscar la salida sin perder la esperanza»

«En el laberinto del dolor crónico: buscar la salida sin perder la esperanza»

(Entrada publicada en 2017 y revisada en junio de 2026) «Como ya deberíamos saber, la representación más exacta, más precisa, del alma humana es el laberinto. En ella todo es posible». — José Saramago El laberinto como metáfora del dolor crónico «Vivir con dolor crónico es como estar atrapado en un laberinto. Hoy es la … Seguir leyendo «En el laberinto del dolor crónico: buscar la salida sin perder la esperanza» →