Menopausia y dolor crónico

Menopausia y dolor crónico: la tormenta perfecta que nadie explica

Mujer desdibujada  con menopausia y dolor crónico

(Tiempo aproximado de lectura 5 minutos)

Con esta nueva entrada comienza una temporada más y queda poco para el 10º aniversario de esta ventada.

Las siguentes paginas van dirigidas principalmente a las mujeres en una edad cercana a la mía o de cualquier edad, quisiera mostrar otra realidad de la que tampoco se habla: la menopausia y el dolor crónico, y cómo influye cuando hay un dolor crónico de base o la nueva etapa lo provoca.

Creo que será igualmente de interés para las mujeres que se acercan a la perimenopausia, ambas realidades ocultas, silenciadas y no estudiadas lo suficiente. Y también para el género masculino, en ese deseo de entendernos un poco mejor, y para las unidades de dolor que se denominan multidisciplinares y que  tantas veces el nombre no se quede solo en el papel.


Por qué la ciencia llega tarde al dolor femenino

¿Cuánto se sabe del dolor «típico» masculino frente a lo poco investigado del dolor femenino en la menopausia?

La realidad continúa siendo el abandono, en pleno siglo XXI, de la mujer en los estudios científicos. El cuerpo de la mujer no es más «raro» o «difícil de estudiar»: simplemente no se ha estudiado en demasiadas esferas —dolor, emocional, farmacológico, diagnósticos— (Criado Perez, C. (2020). La mujer invisible. Seix Barral).

Hace poco se reveló que un estudio de la menopausia se había efectuado con datos de hombres. Y no solo en este tema: la mujer para la ciencia ha sido la gran olvidada en los estudios e investigaciones.

«Sorprendentemente, existen pocas investigaciones sobre los efectos de la transición premenopáusica, denominada perimenopausia, y la menopausia en la intensidad y frecuencia del dolor». (La menopausia afecta al dolor dependiendo del tipo y las características del mismo)

Es clara y amplia la brecha de género en materia de dolor, sobre la que profundicé con mi amiga Ana Castro en este artículo: Dolor crónico y género: la influencia del sexo en los tratamientos médicos.

Brecha de género en la investigación del dolor crónico femenino

Los datos muestran que 7 de cada 10 mujeres en la perimenopausia sienten dolor en manos, caderas o rodillas, y que el dolor musculoesquelético afecta a 6 de cada 10 en la menopausia (El síndrome musculoesquelético de la menopausia).

 


Qué sucede a nuestros cuerpos cuando bajan los estrógenos

Nadie me explicó que el estrógeno no es solo la principal hormona sexual femenina. También actúa como uno de los reguladores silenciosos de cómo el cuerpo interpreta el dolor crónico.

La transición a la menopausia mueve de nuevo el terreno bajo nuestros pies, y no a mejor.

Los especialistas lo han indicado: el estrógeno interviene en el sistema nervioso central, en la producción de endorfinas y en el colágeno que sostiene las articulaciones. Cuando empieza a retirarse, no solo sientes los conocidos sofocos: se lleva también parte de tu capacidad de amortiguar lo que ya dolía.

Recientes estudios en Nature de los que se ha hecho eco (RTVE) señalan que no hay un deterioro cerebral o cognitivo en sí. Han observado los procesos de adaptación y de plasticidad cerebral de cada momento biológico, abriendo una vía interesante para los necesarios estudios que midan los cambios hormonales, y la implicación en la salud mental femenina.

Si ya sufrías dolor crónico, bien sea neuropático o de otro tipo, la caída de estrógenos genera la tormenta perfecta. Actúa como un «combustible» que dispara o desestabiliza el cuadro de dolor, añade nuevas algias, desestabiliza los tratamientos y baja la escasa resistencia tanto al dolor físico como al emocional.

Los estrógenos no solo regulan la función reproductiva: también actúan como un potente protector del sistema nervioso y musculoesquelético. Se suele denominar el «efecto lupa» sobre el dolor previo: si los estrógenos protegían el sistema nervioso, al disminuir este se vuelve más sensible y el dolor se amplifica.

Además, el bajón de estrógenos supone una disminución del colágeno y la lubricación, lo que reduce la elasticidad de los tendones, desgasta el cartílago articular y disminuye el líquido sinovial.


El sueño roto que multiplica el dolor crónico

La menopausia nunca llega sola. Le acompañan las noches partidas por los sudores nocturnos y el insomnio, lo cual eleva también el umbral del dolor (os recomiendo leer: Morfeo, por qué te olvidas de mí cuando más te necesito).

Se suma una ansiedad que, si nadie lo explica, puede llegar a confundirse con «todo en mi cabeza», cuando en realidad el dolor y las emociones comparten los mismos mensajeros químicos en el cerebro.


Cuando la ansiedad se multiplica e incrementa el dolor

Sin duda, lo conocemos bien quienes convivimos con dolor. El círculo vicioso entre dolor y ansiedad (dolor crónico y estrés) se retroalimenta: te sientes más triste y el dolor empeora, y viceversa.

En esta etapa contamos con menos herramientas, cuando de por sí ya se han agotado, para separar una cosa de la otra. El tiempo juega en contra. El agotamiento por el dolor se une al que genera la bajada de hormonas y los cambios que acontecen en tu cuerpo.

Menopausia y dolor crónico impacto emocional

La sensibilidad que ya está a flor de piel ahora es mayor. Si apenas llegan las fuerzas para lidiar con el dolor crónico, qué hacer con las emociones rotas.

Sin duda, la menopausia tiene un claro impacto emocional: la ansiedad y la depresión disminuyen la tolerancia psicológica al dolor físico.


Lo que he vivido: menopausia y dolor crónico en primera persona

Ingenua, sentí cierto alivio cuando se retiró la menstruación, sobre todo porque me provocaba episodios más que dolorosos. Pero no fui consciente de que no solo iban a aparecer los conocidos sofocos, sino una multitud de síntomas que han empeorado un dolor de base ya de por sí insufrible.

: Tormenta perfecta menopausia y dolor crónico

A esto se suman los cambios corporales. Yo no he ganado peso por mi dolencia, más bien lo contrario, aunque la mayoría de mujeres sí ven cómo su masa corporal se transforma en más grasa inflamatoria, con lo que eso conlleva.

Todo desemboca en la tormenta perfecta: la caída hormonal, el insomnio por los sofocos y los despertares continuos, la circulación que hace que las piernas se deformen y duelan.

Percibo cómo la depresión ha empeorado, la ansiedad sube a derroteros insondables, los dolores se han disparado —en especial el de la mandíbula, porque recae en todas las articulaciones— y otros transmigran por todo el cuerpo.

Creí que no podía empeorar tanto. Pero sí. Llevar demasiado tiempo en caída libre provoca que el dolor crónico se sienta multiplicado, no solo sumado.

Y todo esto lo descubres por ti misma, porque nadie te lo ha explicado. De ahí la necesidad de exponerlo al resto de pacientes.


Las enfermedades que se agravan con la menopausia

Con la drástica bajada del escudo protector de los estrógenos, se abre la puerta a que otras dolencias se intensifiquen o que aparezcan nuevas:

  • Osteoporosis y osteopenia — a nivel óseo.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Migrañas que se agudizan.
  • Artrosis — el «hombro congelado» que muchas mujeres conocen bien.
  • Artralgia en manos, rodillas, espalda y caderas.
  • Fibromialgia — las mujeres diagnosticadas previamente experimentan brotes más severos por las fluctuaciones hormonales y la falta de sueño.

Detrás de cada uno hay una causa. No se debería normalizar el dolor por estar en esta etapa, porque nunca, pero nunca, se ha de hacer.


Las unidades del dolor «multidisciplinares» que no ejercen como tal

El papel promete un equipo que mira el cuerpo entero. La práctica, muchas veces, sigue derivando a la paciente de especialista en especialista sin que nadie una los puntos.

Si llegas con un dolor nuevo o incrementado, raramente se acude a la perimenopausia o menopausia como posible causa. En los años que llevo en estas unidades, nadie me lo ha comentado, salvo la psiquiatra.

Si la invisibilidad en torno al dolor crónico ya es una realidad, esta se ve incrementada cuando sumamos la menopausia. Y lo más seguro es que escuches: «Es normal que te duela más».


Qué podemos hacer

Quienes sufrimos dolor crónico sabemos o intentamos que este no nos limite más, y es francamente difícil.

Los expertos inciden en:

  • Terapia hormonal sustitutiva (TRH) — con sus pros y contras, ha evolucionado mucho y puede ayudar
  • Ejercicio suave adaptado
  • Alimentación y nutrición enfocada con suplementación de soporte (vitamina D3, omega, calcio, magnesio)
  • Manejo del sueño
  • Apoyo emocional y psicoterapia
  • Fisioterapia y técnicas de regulación del sistema nervioso

Hablar y dejar de convertir en tabú tanto la menopausia como el dolor crónico es lo más importante.


Nombrar lo que no se nombra

Frente a este panorama, la Dra. María Pancorbo nos ofrece un mensaje importante: no normalizar ni resignarse.

«No hay que minimizar estas molestias ni asumir que forman parte inevitable del envejecimiento. Consultar es importante, tanto para mejorar la calidad de vida como para descartar otros problemas que puedan requerir tratamiento específico».

La menopausia y el dolor crónico son dos realidades que se han ocultado o silenciado demasiado. Sentir el dolor incrementado y seguir siendo invisible doblemente es una carga que no deberíamos llevar solas.

Ojalá cada vez se hable más de la menopausia y de los cambios que provoca. Y ojalá ello conlleve sacar del ostracismo al dolor crónico de quienes llegamos a esa etapa con la maleta bien cargada.

«Por mucho que yo cambie, mi destino no cambia. Cualquier figura puede inscribirse en el interior de un círculo». —

Marguerite Yourcenar, Fuegos.
Un viaje largo para un cuerpo agotado por la menopausia y el dolor

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2 comentarios sobre “Menopausia y dolor crónico”

  1. En mi unidad de dolor cuando vio la edad que tenía me comentó: “ahora te esperan unos años difíciles para una mujer que harán más complicado tu vida con dolor crónico neuropático”. Me dio algunos detalles y así ha sido. Esta fase que atraviesan todas las mujeres es desconocida y banalizada por muchos, pero con dolor crónico se convierte en un tormento.

    Has traído un tema del que hay que hablar más, así que muchas gracias por el esfuerzo que haces manteniendo esta ventana abierto. Un abrazo🫂

    1. Querida Vero a mí no me avisaron. Fue la psiquiatra laque me dijo algo. Como bien dices es otro tabú y para nosotras es sentirse aún peor. Gracias por tus palabras, y sí has ido un esfuerzo, pero necesitaba escribir un poco.🫂🫂😘💙

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