No alimentes al dolor (nutrición y dolor crónico).

Señalaba Virginia Woolf que uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien, (Una habitación propia).

Quienes ahora lean esta entrada pensarán en su lógica, ya que sino alimentas a tu cuerpo poco puedes hacer, aunque has de pensar que al mismo tiempo puedes alimentar al dolor que habita en él.

    Hace pocos meses se publicó el más que recomendable libro de la Dra. Arranz La dieta para el dolor (Editorial Amat), y me planteé escribir una entrada dedicada a la nutrición, pues no solo necesitamos ayuda médica y psicológica también, como indico en el título, no alimentar al dolor, en el sentido literal del término. Es decir, hacer lo posible y teniendo en cuenta las condiciones y patologías de cada paciente, para no darle motivos a aquel, como puede ser el hecho de llevar una alimentación inadecuada, que le permitan hacerse aún más poderoso.

    No se deben olvidar las circunstancias de cada paciente, ya que como advierte la Dra.: «Es importantísimo que la dieta sea la base de nuestra salud y no alimente el dolor, aportando todos los nutrientes y otras sustancias necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. En el contexto de dolor crónico es clave que la alimentación no sea proinflamatoria y sí antiinflamatoria (p. 173)».

Portada del libro de la Dra. Arranz

No cabe duda que en este cometido es necesario tener en cuenta cada patología, es decir, aquella que causa o que va unida al propio dolor crónico. Como en tantos temas no soy especialista en esta materia, pues esa es una labor de los nutricionistas y mejor si estos están especializados en dolor. Porque son muchos los factores que entran en juego cuando la dieta y aquel entran a escena, tal y como nos describe la siguiente imagen.

A pesar de lo dicho, como este blog se centra en el dolor neuropático, y en concreto en el provocado por la afección del nervio trigémino, el tema de la alimentación para los afectados puede ser un problema añadido, y me gustaría exponeros algunas recomendaciones y experiencias propias. Como ya he advertido, ante cualquier duda lo mejor es acudir a un especialista y cómo no, leer el libro de la citada doctora o quizá en vuestra unidad de dolor os puedan asesorar.

(Una imagen muy esclarecedora que recoge la Autora en su libro).

La propia enfermedad (la neuralgia del trigémino) hace que el simple hecho de comer sea para muchos más que un suplicio, porque los puntos gatillo que desatan el dolor están en la misma boca o en la mandíbula. E introducir ciertos alimentos, masticarlos, o simplemente beber algunos líquidos provoca que dichos gatillos se disparen.

Además, existen algunos alimentos que no tienen en sí un carácter inflamatorio. Ahora bien, poseen un destacado carácter irritativo y pueden disparar una crisis de dolor neuropático. En este caso, por mi experiencia os indico que esto me suele ocurrir con el tomate (rico en licópeno) por su acidez, los cítricos, la piña, o el jengibre, por indicar algunos ejemplos, que aun siendo unos grandes aliados por tener un importante efecto antiinflamatorio, me provocar un incremento del mismo. Aun así, nos los evito y decido camuflarlos con otros.

Los que sí están relegados de mi dieta son todos los excitantes, bien sea por su contenido en cafeína o teína, que no conjugan bien con cualquier patología neuropática, en la que es crucial mantener el sistema nervioso lo más tranquilo posible. Algo más que he descartado es cualquier alimento demasiado caliente o frío. Siempre ha de estar a una temperatura ambiente, y aun así me molesta su ingesta. En este punto recuerdo que la Dra. Arranz comenta de forma acertada que para un paciente con dolor crónico, la comida puede ser un momento para desconectar de este. Esto que es cierto en otras patologías, cuando el dolor está focalizado en tu boca, comer para mí no es un motivo de placer.

 Ante este panorama y en mi caso particular tras varias operaciones para corregir la disfunción de la mandíbula, que no han dado los resultados esperados, mi peso ha bajado de forma considerable. Las cosas con el tiempo en materia de dolor creo que no mejoran, sino todo lo contrario. Esto me ha llevado a unir a mi elenco de profesionales a los nutricionistas.

   Precisamente en este punto, he descubierto que ciertos alimentos nutren o refuerzan al dolor, por lo que considero que no estamos para alimentar a la bestia, todo lo contrario como al enemigo, ni agua.

 En el tema de los nutricionistas me he encontrado con la pura contradicción cuando te plantean la necesidad de salir del grado o riesgo de desnutrición, como ellos lo califican, y el paciente está en esa situación por un cuadro de dolor crónico neuropático, que precisamente afecta a su sistema masticatorio y de alimentación. Comprendo que en estos casos el profesional médico, concretamente, el nutricionista, no tiene que ser especialista en dolor crónico, pero al menos sí conocer que determinados alimentos pueden ser perjudiciales. No consiste en lograr que llegues a un peso concreto de cualquier manera y a costa de incrementar tu dolor.

Esta afirmación la hago porque la estoy viviendo en primera persona, mis mencionadas patologías han provocado que caiga en el citado alto riesgo de desnutrición, y junto a los habituales controles de peso y analíticas, te recomiendan seguir una específica para la disfagia y problemas de deglución. Son dietas muy saludables complementadas con batidos híperproteicos e hipercalóricos. No obstante, como les he explicado el solo hecho de comer puede exacerbar el dolor. Lo que no entiendo es que, a veces, te indiquen que tomes dulces a demanda, bebidas azucaradas, mahonesa, natas, etc. y se sorprenden que en los controles de comidas que tienes que aportar, predominen los zumos naturales sin azúcar, las leches vegetales, los yogures o quesos frescos, lo que se pudiera calificar como una dieta poco calórica, aunque proteica, si bien es la que mejor tolero.

 En la actualidad, salvo el pescado y algunos cereales como la quinoa, en la mayor parte de mis comidas acostumbro a triturarlas o a hacer un caldo. En definitiva, a veces pienso que es cuestión de que llegues a un peso saludable y te den el alta. En otros casos, puede o podría estar justificado, aunque no lo creo. El propio dolor te genera una ansiedad que a algunos nos cierra el apetito, lo que unido al dolor asociado al hecho de comer, no favorece la situación.

Lo que más me ha llamado la atención después del leer el libro de la Dra. Arranz es la contradicción en el hecho de que todos los azúcares procesados o no tienen un efecto inflamatorio y pueden provocar más dolor, por lo que es recomendable quitarlos de la dieta. Así como con la leche de vaca entera, siendo más adecuadas en mi opinión las de avena, nueces, almendras, arroz, etc. y complementarlo con otros lácteos como yogures naturales a los que puedes añadir coco, almendra molida, avena, etc.

   No olvidemos que todos los alimentos ya llevan azúcar procesado, hasta la pechuga de pavo que siempre está en mi dieta. Tampoco se han de olvidar todos los productos naturales con omega-3, presentes de forma natural en pescados, el aceite de oliva, el aceite de krill, en frutos secos y semillas y con un alto potencial antiinflamatorio (La dieta para el dolor, p. 177), si bien mejor seguir, como he repetido, las recomendaciones de la Dra. Arranz.

Eso sí, cuando has de seguir una dieta blanda o de disfagia es conveniente que los alimentos en puré o triturados mantenga su color y sabor original para que sigan siendo atractivos.

    Y como a la vida siempre hay que ponerle un poquito de azúcar, siguiendo un poco con este tema hay muchas frutas beneficiosas, en mi caso las licuo o trituro (la mayoría, ya sea piña -especialmente beneficiosa por la bromelina, una encima que contiene proteínas con un claro efecto antiinflamatorio- aunque evite como sea que haga su efecto gatillo porque le añado jengibre y la tomo con una pajita o en forma de gelatina, la sandía en el verano, u otras las gelatinas naturales con frutas). Junto al mencionado jengibre se halla la cúrcuma, el ajo, la pimienta negra, que debo disimular su acidez para evitar ese temido efecto gatillo.

       Al igual que cada persona es un mundo, cada dolor lo es igual, y la dieta que le puede favorecer a una persona no es la más indicada para otra con dolor crónico, aunque considero que lo indicado anteriormente puede resultar válido para cualquier enfermo con un cuatro de dolor. Una lista de recomendaciones podéis verla en “La nutrición, una herramienta para el dolor crónico”.

   En definitiva, son muchos los aspectos que engloba un enfoque multidisciplinar del dolor, entre ellos, una adecuada alimentación y hemos de poner de nuestra parte aunque a veces sintamos que lo estamos intentando todo y el dolor sigue atizando. Eso sí, tal y como os indique al principio por lo menos no le alimentemos para que este no nos apriete más con sus dientes.

El libro es fuerza, es valor, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor, (Rubén Darío).

Una buena lectura nunca alimentará a la “bestia”, la dejará distraída, y eso ya es un pequeño logro.

Como el refranero es sabio:
“El sueño es media vida y la otra media, la comida”.

21 comentarios sobre “No alimentes al dolor (nutrición y dolor crónico).

  1. Si algo de tu enfermedad siempre he tenido presente es lo que afecta a la nutrición. Cuando te vi por primera vez en una foto, me dejaste muy preocupada. Aunque entendía a la perfección el problema, sí comer da dolor, comer produce ansiedad y en tu caso te quita las ganas de comer, ya que hacerlo incrementa el dolor. Yo vivo algo similar con el movimiento y la actividad física.

    En este post demuestras lo que significa ser una paciente activa. A pesar de los pesares, haces lo correcto para tu cuerpo e intentas buscar en la nutrición aquello que también sea mejor para tu dolor neuropático, adaptando tu alimentación a tu capacidad masticatoria y de deglución. El resultado no es lo satisfactorio que te gustaría pero no cejas, por lo que para mí eres un ejemplo de actitud a seguir.

    Se habla de el tratamiento multidisciplinar del dolor crónico, sin embargo las unidades de dolor carecen de ese apoyo que el paciente necesita y como bien dices muchas veces, tú tienes la capacidad de buscarte la vida, pero hay otras personas que no… En fin, #NoDesistir, uno de nuestros mantras 😘🍏.

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    1. Gracias Vero a veces es un verdadero vía crucis comer. Además te envidian por estar delgada. He empezado a tener manía o repulsa a la comida porque cada vez me duele más el hecho dolo de ingerir cualquier cosa. Qué haces? Lo evitas muchas veces y es lo peor aunque la recompensa es mitigar un mayor dolor. Cada vez se ha sensibilizado más y el día que me duermen la boca aprovecho. No sabes lo que hecho de menos un bocata, me encanta el pan, pero no cabe otra que adaptarse. 💚💚💛 Un achuchón enorme.

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  2. Querida amiga, me ha gustado mucho este post. Muy necesario e interesante.
    Tengo pendiente leer el libro de la doctora, pero ahora me apetece más.
    Sí es cierto que algunos alimentos, como bien dices, aumentan el dolor, y si hablamos de la medicación, apaga y vámonos.
    En tu caso, qué doloroso y qué difícil tiene que ser algo tan habitual como comer. No me lo puedo imaginar.
    Gracias por escribir esto. Gracias por escribir todo, cariñet 😊😘❤️

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  3. Gracias mi cariñet, cada uno con sus muletas. Os veo y sois todo un ejemplo, salvo si voy muy medicada que no salgo tengo la ventaja de mi movilidad.
    Mi fisio que ve mi cuerpo deteriorándose por todo, me dijo que echaba de menos en el libro un capítulo sobre la alimentación. Entonces no se me ocurrió porque tenía problemas pero no tantos como ahora. Gracias por tus palabras tesoro.🍏🍏💙💚💛🍇🍉🍅🧀

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      1. Eva cada paciente es un mundo, e incluso con la misma patología. Lo importante es seguir una dieta sana y que no pueda provocar más dolor. En el libro de la Dra. Arranz se nos ofrecen muy buenos consejos. Yo solo puedo darte los de mi experiencia.💋🍏

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        1. Hola, he leido cada uno de vuestros post, estoy muy animada de encontrar este sitio, yo siempre tengo dolor bucal, no puedo comer nada de nada de nada , todo me irrita la mucosa, y me provoca dolor en toda la zona , me irradia a la garganta y al oido , es un via crucis, sé muy bien que la neuralgia del trigémino , por mi amadísima abuela que lo padeció, además, en los años 70 no se sabia nada de tratar el dolor , y pasó veinte años quejándose de la boca, no sabíamos que le pasaba, al final la operaron en Valle Hebron , un raspado, pero al menos la diagnosticaron, pobrecita, porque no se tomaba muy en serio entonces (a veces ni ahora ), las enfermedades atípicas, como también sucede con SFC.
          Saludos cordiales, sois geniales, a ver si yo me pongo las pilas y me cuido más la alimentación que tanto dolor me genera.

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          1. Gracias Rosa por tus palabras. No todos los pacientes con neuralgia la desarrollan. Depende de la zona afectada. A mí antes era la mandíbula la que dolía al comer, ahora es boca ardiente. Me dicen que es un efecto secundario de cirugías y medicación. Pero es un calvario. A veces está más activa y otras menos. No sabes ya qué tomar, o cómo. Ahora es más conocida, es verdad que hay más tratamientos, si bien no a todos les funciona. Nos hacemos refractarios y sigue siendo muy desconocida por profesionales y ya no te digo por la sociedad. Un abrazo y aquí me tienes. Bss💚🍏😘

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    1. Hola,fui diagnosticada hace unas semanas con neuralgia del trigémino ,las pastillas no calman el dolor , opté por tomar dioxido de cloro (que es lo que tomé para covid y me curé)y se va el dolor .

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  4. Me reflejo en ti, no sabes cuanto, soy otra afectada por la neuralgia y sin poder comer, añorar ese bocadillo, y además de sobrevivir con esta enfermedad tmbn el pensar q poder o no comer para los puntos gatillos q ya no se sabe q es peor, deseo q mejores, y a mi me ha ayudado mucho tu post, gracias

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    1. Gracias a ti Ana, faltaba en el blog una referencia a la nutrición. Para mi es un suplicio, hay que nutrirse pero activa el dolor y cuando ya está alto, no sé qué hacer. Comer y hablar disparan mis gatillos y lo peor es que va a más. Al menos no darle más razones o motivos al dolor. Un abrazo.

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  5. Alejaos de beber usando pajitas, los efectos de succión provocan mas dolor.

    Me gusta mucho tu blog, acabo de descubrirlo. Probare la piña a ver que tal va 🙂

    Otro afectado mas por la mierder de las neuralgias del trigemino

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  6. Hace 4 años empecé con neuralgia del trigémino, un tratamiento realizado por un médico argólogo combinado con una ortodoncista me sacó adelante. Regresó y aunado a terapia alternativa donde se incluye Biomagnética médica, está ayudando para superarlo. Estoy en el camino, ya puedo beber agua y espero volver a superarlo. En mi caso me afecta lo ácido. Me duele al empezar a comer y lo voy tolerando poco a poco, y logro comer sin dolor.

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    1. Con me alegro. Yo he pasado por esos tratamientos y en mi caso no funcionaron. Tengo muy alterada la mucosa de la boca y me falta la mitad de la mandíbula lo que me impide comer sólido. Gasto más de lo que como, pero llevo una dieta hipercalórica y de proteínas. Esto es un camino paso a paso.
      En el libro lo cuento en otros campos.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo 🤗❤💚🍏

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  7. Hola a todos,
    me quedé pensando si postear o no acerca del tema, pues reconozco que mi punto de vista (basado principalmente en la observación) pudiera llegar a ser «doloroso» a quienes padecen de esta terrible afección, que me toca de cerca pues mi tía ya anciana la padece desde hace 6 años. Ella vive conmigo y sobra decir que soy casi experto en el manejo de su dolor, en el sentido de brindar la necesaria ayuda y apoyo emocional. Es indescriptible y me solidarizo con todos los que padecen esta espantosa neuralgia. Pero como les dije antes, mi aporte es solo una idea basada en la observación, y pido de favor, que nadie sienta su amor propio herido por mi nota… Resulta que hace muchos años hago psicoanálisis (como paciente), y es una experiencia simplemente «de otro mundo». Parte de las charlas con mi psicoanalista tocaban naturalmente al caso de mi tía, pues su sufrimiento también me toca a fondo; un día me dijo: anímala a que venga a verme… Con reticencia yo mismo al principio, y sobre todo mi tía, fue de todos modos y en la medida en que iban pasando los encuentros, algo curioso empezó a suceder: su dolor iba cediendo (eso sí: manteniendo su medicación de todos modos).

    Luego de la aparición de la COVID, que ha supuesto encierro y stress para todos, incluyendo pérdidas, y no pudiendo ella seguir yendo con cierta regularidad desde entonces al encuentro con «la cura a través de la palabra», ha vuelto a empeorar, salvo en ocasiones en que se manejan ciertas situaciones en la que la comunicación fluida está involucrada y el dolor «desaparece». Debo añadir, y es basado en la pura observación (todo paciente que atraviesa un psicoanálisis con éxito termina aprendiendo a observar casi como un profesional…), como determinadas «situaciones» o temas de conversación, temores, deseos no elaborados o expresados, terminan por activar el fenómeno en gran escala; mientras que otros asuntos que dejo fluir en nuestras charlas generan un alivio sintomático: los tengo identificados ya, y los uso cuando es necesario, sin que ella perciba la intención mía (eso creo, jejeje). Aún me encuentro con mi sicoanalista semanalmente y hablamos de la tía (casi una consulta en tercera persona, lo cual no es apropiado, pero es lo que hay de momento), y he podido ir viendo el patrón subconsciente en ella, que se manifiesta según determinados temas de conversación que no ayudan a que se «cure»… Ni mencionarle de este asunto a ella, aludiendo a que tal vez algo del campo de al s emociones pudiera estar involucrado también: se enoja mucho (no podemos «hablarle» de su padecimiento en cierta relación con algo del alma: se aferra a no ver el patrón de activación del dolor, aunque sin darse cuenta, ella misma en sus conversaciones da cuenta de ello sin ser consciente). Ese dolor que ella no quiere padecer realmente, de todos modos es como si no pudiera dejarlo ir de algún modo… Esto encierra cierta ironía, lo sé.

    He ido descubriendo con fascinación por un lado, y dolor por otro (porque no puedo «ayudarla» realmente, pues ya mencioné que se enoja… y sugerirle además cualquier otro método que no sea el medicamento, no resulta) que cuando le aparece ocasionalmente otro síntoma en el cuerpo (dolor de estómago, estreñimiento, una manchita roja en la piel en el muslo – por poner un ejemplo), también disminuye su neuralgia del trigémino, y a veces ni la percibe siquiera. Ella no lleva estadísticas ni la relación entre unas y otras (mi psicoanalista me ironiza si estoy seguro, como sugiriendo si tal vez hubiera «algo más en el orden del subconsciente» en que ella ve algo, pero no lo nota del todo), pero yo sí veo el cuadro completo desde fuera. Al principio yo mismo rechazaba esa idea (como alguno de ustedes también pudieran sentir con mis palabras). Su anhelo más profundo es pasar una temporada con mi mamá en el campo (y que por varias razones no ha podido efectuarse), y el solo hecho de planificar para dentro de poco ya ese viaje y la estancia que ella quiere hacer allí, le devuelve la vida; es como si no padeciera del trigémino (aunque sabemos que está ahí, esperando al menor desbalance para «atacar»). Pero cuando algo se interpone entre ese deseo intimo y su realización – como ha venido sucediendo desde hace tiempo-, todo se desata con furia… Es como si el dolor de no poder expresar su ira con la vida o Dios o no sé…, le hace estallar una energía que no fluye libremente, no se libera: se estanca en esa zona afectada, la más debilitada por la enfermedad y el dolor.

    Pudiera añadir más elementos que hacen el cuadro más comprensible y verosímil, pero ya es demasiado largo mi comentario. Con esta larga charla solo quise compartir con ustedes otra visión del asunto, y dicho sea de paso… MUY IMPORTANTE: no excluye ni minimiza la cuestión física, estructural y neurológica de este padecimiento, sino que amplía el campo de visión a áreas que en general no son abordadas en la vida cotidiana (la complicada relación psique-cuerpo), y que en mi opinión, pudieran dar una ayudita adicional (yo diría según mi experiencia en mí mismo: AYUDOTA). Olvidé aclarar que en el origen de su neuralgia del trigémino, hubo un herpes zoster bien complicado y mal diagnosticado por el médico de cabecera en su momento inicial, y esa combinación tremenda la ha traído muy mal hasta ahora durante años (salvo durante 2019 cuando empezó a verse ocasionalmente con la sicoanalista que les he contado y luego no se pudo continuar). Sospecho que mis palabras no alivian en nada, e incluso pudieran causar cierto malestar -reconozco que al no padecer yo mismo de esa dolencia, no me es propio hablar con total conocimiento del caso-, pero les pido que no malinterpreten mis notas. Por el contrario, si a alguien le sirve, pues muy bien. Y si no, pues deseo de todo corazón que encuentren vías para mitigar y en el mejor de los casos, curar definitivamente este terrible sufrimiento. No pretendo hacer campaña a favor del psicoanálisis, pues es una herramienta más, y no la herramienta «definitiva» (no es para todos, pueden buscar información sobre ello), pero con esto me siento más aliviado de haber compartido sobre este asunto, sumando otra perspectiva a la médica.

    Les deseo lo mejor a todos, un abrazo desde Cuba!

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    1. Rígele todos los comentarios aportan y de hecho solo los superviso para evitar spam. Claro que el plano emocional es importantísimo. En 26 sufriendo este dolor a diario, no solo descargas, sino de modo continuo es difícil manejar las emociones, todas.
      Personalmente he estado con terapias de todo tipo desde el principio y sigo aquí por ellas. Hablar del tema ayuda a distraer al cerebro del dolor, como leer, escribir en mi caso, dibujar, etc. A mí hablar me lo incrementa, pero a lo largo de este blog que tiñe más de 40 entradas ya, se tratan los temas que indicas, desde la psicología, la salud mental y las emociones. Quizá en el libro que publiqué hice más incipiente en ellas. Los pacientes lo llámanos distraer al dolor, que está y sigue, intentando no poner el foco en él. Lo complicado es estar todo el día así, y tantos años. Luego añadir que cada paciente es un mundo. Y en trigémino, pocas veces he visto 2 iguales. Un abrazo.

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  8. Yo llevo un año con dolor fui a tres dentistas de pago me sacaron dos muelas sanas no sabían k me pasaba y seguía el dolor al final mi medica de cabezera me diasnotico neuralgia me mandó unas pastillas y estuve 15dias estupendos pero vino de nuevo y ya no me hacen nada aunk me tomé 4fue a máximofacial y me dijo k el no podía hacer nada k tenía k ser el neurólogo k había tratamiento pero k tenía k ser el kien me las mandará aún estoy esperando k me den cita.un año sin poder comer esto es un suplicio no puedo comer ni hablar ya ni me apetece salir me está doliendo a todas horas y dándome los latigazos cada minuto minuto nose si existen esas pastillas k lo kitan pero así no se puede vivir esto es un malvivir espero soluciones gracias un saludo

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    1. Hola Milagros por lo que comentas es una neuralgia y comer o hablar es un suplicio. A mí la medicación de neurólogos no me funciona. Pero hay que seguir probando hasta dar. Que te tengan un año🤦🏻‍♀️. Luego dicen que somos prioritarios. Insiste o pon una queja. E intenta comer blando o cuando puedas. Yo voy a temporadas.🫂💙🥺

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